Apiñamiento infantil, un problema de desarrollo
Cuando los dientes definitivos comienzan a salir torcidos o montados, es normal que los padres piensen que se trata únicamente de un problema estético que se solucionará más adelante con brackets.
Sin embargo, el apiñamiento dental en niños suele tener una causa más profunda. En muchos casos, el verdadero problema es que los maxilares no han crecido lo suficiente para dejar espacio a los dientes definitivos.
Y entender esto es clave para saber cuándo y cómo actuar.
El crecimiento de los maxilares y el espacio dental
Durante la infancia, la boca está en constante desarrollo. Los dientes de leche ocupan menos espacio, pero cuando comienzan a erupcionar los dientes definitivos —que son más grandes— el maxilar superior y la mandíbula deben haber alcanzado un tamaño adecuado.
Si el crecimiento no ha sido suficiente, los dientes simplemente no encuentran espacio. Como consecuencia, pueden salir girados, montados unos sobre otros o desplazados fuera de la arcada.
En estos casos, el problema no es solo de alineación dental, sino de desarrollo óseo.
¿Por qué puede no crecer lo suficiente el maxilar?
El desarrollo de los maxilares depende de múltiples factores, tanto genéticos como funcionales. Algunos de los más frecuentes son:
Respiración oral mantenida en el tiempo.
Uso prolongado de chupete o biberón.
Hábito de chuparse el dedo.
Pérdida prematura de dientes de leche.
Dietas demasiado blandas que reducen el estímulo masticatorio.

Estos factores pueden influir en la forma del paladar, en la anchura de la arcada y en el espacio disponible para los dientes definitivos.
No es solo estética: también puede afectar a la salud
Aunque lo primero que llama la atención es la posición de los dientes, el apiñamiento puede tener consecuencias más allá de la apariencia. Cuando los dientes están muy juntos o superpuestos, la higiene diaria se vuelve más difícil. Esto favorece la acumulación de placa y aumenta el riesgo de caries y problemas de encías.
Además, una mala alineación puede generar alteraciones en la mordida, sobrecargas en determinadas piezas o desgastes irregulares.
Por eso no se recomienda esperar sin más a que finalice el recambio dental.
¿Cuándo es recomendable una primera valoración?
Se aconseja realizar una revisión ortodóncica alrededor de los 6 o 7 años. En esa etapa, el crecimiento óseo sigue activo y todavía es posible influir en el desarrollo de los maxilares.
La ortodoncia interceptiva permite actuar en esta fase para guiar el crecimiento y favorecer la creación de espacio cuando es necesario.
Intervenir en el momento adecuado puede simplificar el tratamiento posterior e incluso evitar procedimientos más complejos en la adolescencia.

Señales que conviene revisar
Existen algunos indicios que pueden alertar de falta de espacio:
Dientes definitivos que erupcionan muy girados desde el inicio.
Sensación de que “no caben” en la arcada.
Incisivos montados a edades tempranas.
Antecedentes familiares de apiñamiento severo.
Ante cualquiera de estas situaciones, una valoración personalizada permite analizar el crecimiento y planificar el momento ideal para actuar.
Hemos explicado todo esto de forma clara y visual en un vídeo en nuestra otra red social, puedes verlo pinchando aquí.
Te invitamos a verlo para entender mejor cómo influye el crecimiento de los maxilares en el apiñamiento infantil.
En Carrero & Tezza Dental valoramos no solo la alineación dental, sino también el crecimiento de los maxilares y la función oral, para intervenir en el momento adecuado y favorecer una sonrisa sana y equilibrada desde la infancia.