Horario

Hoy
9:30 - 20:30
Mañana
9:30 - 20:30
Sábado
Cerrado
Domingo
Cerrado
Lunes
9:30 - 20:30
Martes
9:30 - 20:30
Miércoles
9:30 - 20:30

Dirección

Av. Lancia 2

Cómo cambia la mordida con el tiempo y por qué puede afectar a tu salud oral

La mordida cambia con el tiempo y el cuerpo puede compensar alteraciones durante años. Descubre cómo influye en el desgaste dental y la salud oral.
09 junio, 2026

La mordida no permanece igual toda la vida, aunque muchas veces no nos demos cuenta.

Con el paso del tiempo, los dientes se desgastan, los músculos se adaptan y la articulación mandibular modifica su forma de trabajar para mantener el equilibrio de la boca. El cuerpo tiene una gran capacidad de compensación y, en muchos casos, consigue seguir funcionando con normalidad incluso cuando existe una alteración.

Por eso, algunos problemas relacionados con la mordida aparecen de forma lenta y progresiva, sin dolor intenso ni síntomas evidentes al principio.

El cuerpo aprende a compensar

Cuando una zona de la boca no funciona correctamente, el resto del sistema intenta adaptarse.

Esa adaptación puede mantenerse durante años hasta que empiezan a aparecer señales como:

  • Desgaste dental
  • Bruxismo o apretamiento
  • Tensión mandibular
  • Dolores de cabeza frecuentes
  • Sensación de presión al masticar
  • Chasquidos en la articulación
  • Fracturas o pequeñas fisuras dentales

Muchas personas normalizan estos síntomas porque aparecen poco a poco o porque no los relacionan directamente con la mordida.

Sin embargo, en muchos casos existe una sobrecarga funcional detrás.

No todo depende de los dientes

La mordida no se analiza únicamente observando si los dientes están alineados.

También intervienen los músculos, la articulación temporomandibular y ciertos hábitos diarios que pueden modificar cómo trabaja la boca con el tiempo.

Factores como el estrés, el bruxismo, la pérdida de piezas dentales o determinadas restauraciones antiguas pueden alterar el equilibrio funcional sin generar molestias inmediatas.

Por eso, dos personas con dientes aparentemente similares pueden tener un funcionamiento completamente diferente.

El desgaste dental no siempre es “normal”

Con los años es habitual que exista cierto desgaste dental, pero cuando ese desgaste es excesivo o desigual puede indicar que la mordida no está funcionando correctamente.

Algunos dientes reciben más presión de la que deberían y eso puede acabar afectando tanto a las piezas dentales como a los músculos o la articulación.

Detectarlo a tiempo permite prevenir complicaciones mayores y evitar que el problema avance de forma silenciosa durante años.

Estudiar la mordida es estudiar cómo funciona la boca

En odontología, no solo observamos dientes.

También estudiamos cómo funcionan entre sí, cómo se distribuyen las fuerzas al masticar y cómo responde la articulación mandibular en cada paciente.

Muchas alteraciones funcionales pasan desapercibidas en revisiones convencionales porque no siempre producen dolor inmediato.

En Carrero & Tezza realizamos estudios individualizados de la mordida para analizar el funcionamiento completo de la boca y detectar desequilibrios antes de que provoquen problemas mayores.